HISTORIA DEL CHOCOLATE

Aunque sus origenes se pierden en los tiempos, no fue hasta los viajes de Hernán Cortés cuando se trajo a Europa y pronto fue adaptado al gusto continental, extendiéndose su consumo a toda la sociedad.

Antiguo tesoro maya

El cacao es originario de America del Sur.

Empezó a cultivarse por la cultura maya hace más de 2000 años donde se usaba como moneda de cambio.

Esta cultura se asentaba en lo que actualmente es México, pero también abarcaba la provincia de Guatemala y la zona occidental de Honduras y según parece ser, el desarrollo de la agricultura, base de la civilización maya ocurrió en las tierras altas de Guatemala.

Los aztecas lo consideraban un regalo del dios Quetzalcoatl, el cual antes de ser expulsado del paraiso ofreció el arbol del cacao a los hombres y les prometió regresar "por donde sale el sol". Este halo de divinidad hizo que su consumo estuviese reservado las clases altas de la sociedad.

En esta tradición se basó en 1751 el botánico sueco Carl Linneo para denominar al cacao como "theobroma cacao" que en latín significa "cacao alimento de los dioses".

De Colón a Hernán Cortés

Se tiene constancia de que cuando Colón y su tripulación llegaron a la isla de Guanja, frente a las costas de Honduras, recibieron como presente unos frutos ovalados color marron con los que se fabricaba una bebida que los indígenas llamaban "xocolatl".

Se obtenía de tostar el fruto y añadirle agua, harina de maíz y especias como la pimienta.

Se tomaba fría y espumosa para lo cual el líquido se tiraba desde la altura de la cabeza hasta los piés.

Cuando Hernán Cotés llegó a México en 1519 fue recibido por el Rey Moctezuma como el Dios que esperaban en sus tradiciones y ofreció al conquistador esta apreciada bebida en un vaso de oro.

Pronto los soldados apreciaron la naturaleza del chocolate y, parece ser, que su introducción en Europa se debe a un monje que viajaba con la expedición, el cual envió cacao al Monasterio de Piedra de Zaragoza.

Europa se rinde al chocolate

Su consumo no se extendió hasta un siglo después donde empezó a consumirse endulzado con miel o azúcar.

Gracias a la aceptación del chocolate líquido por la Iglesia, la cual consideraba que no rompía el ayuno y la alta sociedad, que era quien podía permitirse su consumo debido a los altos impuestos con los que se gravó el chocolate, su consumo se popularizó.

A su difusión contribuyeron personajes como la Infanta Maria Teresa que se casó con Luis XIV de Francia y ofrecía el chocolate a sus invitados.

Con el tiempo su uso se extendió por toda Europa y tomar chocolate se convirtió en un signo de elegancia y distinción.
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